Reciclaje

Reciclaje

Contenedores para distribuir los desechos en plástico (contenedor amarillo), vidrio (contenedor verde) y papel o cartón (contenedor azul), para su posterior reciclado. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Casa ecológica, ubicada en la localidad de El Alfarcito, Salta. Construida con materiales reutilizados, sus paredes son de botellas de plástico rellenas con otros materiales (plásticos y papeles), botellas de vidrio unidas entre bocas para lograr el ancho exacto de las paredes y su techo de torta de barro (paja, cañas y barro).
Ecoparque
En centros comerciales se han implementado medidas como lo son estanques que sirven para reciclar objetos o herramientas que terminan siendo residuos altamente contaminantes, pero que serán mandados a lugares especiales para ser reciclados.

El reciclaje es un proceso mediante el cual se recolectan materiales que han cumplido su vida útil y se convierten en nuevos productos o materiales a través de una serie de tratamientos industriales[1]​ potencialmente útiles, se reduce el consumo de nueva materia prima y el uso de energía. Adicionalmente, se previene la contaminación del aire (a través de la incineración[2]​) y del agua (a través de los vertederos[3]​), así como también se disminuyen las emisiones de gases de efecto invernadero[4]​ en comparación con la producción de plásticos.

El reciclaje es un componente clave en la reducción de desechos contemporáneos y es el tercer componente de las 3R («Reducir, Reutilizar y Reciclar»).

Los materiales reciclables son muchos, e incluyen todo el papel y cartón, el vidrio, los metales ferrosos y no ferrosos, algunos plásticos, telas y textiles, maderas y componentes electrónicos. En otros casos no es posible llevar a cabo un reciclaje debido a la dificultad técnica o alto coste del proceso, de modo que suele reutilizarse el material o los productos para producir otros materiales y se destinan a otras finalidades, como el aprovechamiento energético.

También es posible realizar un salvamento de componentes de ciertos productos complejos, ya sea por su valor intrínseco o por su naturaleza peligrosa.

Factores contaminantes

Es importante analizar las vías por las que se produce la afectación del medio ambiente. Nos referimos a los impactos ambientales, los posibles efectos negativos provocados sobre el medio, ocasionados por el flujo de materias primas, energía o emisiones, los cuales fueron estructurados bajo la denominación de vectores contaminantes, sintéticamente son:

  • Aire: engloba todo el flujo de contaminantes que emanan del tráfico, la generación de electricidad, la industria, calefacciones, etc.
  • Agua: esta contaminación puede provenir de los vertidos de aguas residuales provenientes de actividades industriales, urbanas, turísticas, etc.
  • Residuos:[5]​ son el último eslabón de cualquier actividad, ya sea, doméstica, industrial, agrícola, etc.
  • Utilización de la energía: interviene en la inmensa mayoría de los procesos de fabricación, transporte, climatización, etc. Su generación, transporte, transformación y usos provoca una afectación al medio.
  • Ruidos, olores: ampliamente distribuidos en las sociedades industriales, afectan directamente la calidad de vida.

Cadena de reciclaje

Recogida selectiva de residuos mediante el sistema de recogida neumática
Serie de contenedores en una calle de Alpedrete (España): vidrio; aceite usado; ropa y calzado; papel y cartón; envases; orgánico y otros restos.

La cadena de reciclado consta de varias etapas:

  • Recuperación o recogida: que puede ser realizada por empresas públicas o privadas. Consiste únicamente en la recolección y transporte de los residuos hacia el siguiente eslabón de la cadena. Se utilizan contenedores urbanos de recogida selectiva (contenedores amarillo, verde, azul, gris y marrón).
  • Plantas de transferencia: se trata de un eslabón y obligatorio que no siempre se usa. Aquí se mezclan los residuos para realizar transportes mayores a menor costo (usando contenedores más grandes o compactadores más potentes).
  • Plantas de clasificación (o separación): donde se clasifican los residuos y se separan los valorizables. Residuos que sí pueden reciclarse de los que no. La fracción que no puede reciclarse se lleva a aprovechamiento energético o a vertederos.
  • Reciclador final (o planta de valoración): donde finalmente los residuos se reciclan (papeleras, plastiqueros, etc.), se almacenan (vertederos) o se usan para producción de energía (cementeras, biogás, etc.).

Estas plantas deben cumplir estándares de eficiencia energética y trazabilidad, especialmente en países con normativas avanzadas sobre residuos urbanos como México y España. Para conocer más información sobre los distintos colores del reciclaje,[6]​ existen artículos muy completos al respecto donde encontrar información de gran relevancia.[7]

Para la separación en origen doméstico[8]​ se usan contenedores de distintos colores ubicados en entornos urbanos o rurales:

  • Contenedor amarillo (envases): En este se deben depositar todo tipo de envases ligeros como los envases de plásticos (botellas, tarrinas, bolsas, bandejas, etc.), de latas (bebidas, conservas, etc.) En general, deben depositarse todos aquellos envases comercializados en el mercado nacional e identificados por el símbolo del punto verde.[9]
  • Contenedor azul (papel y cartón): En este contenedor se deben depositar los envases de cartón (cajas, bandejas, etc.), así como los periódicos, revistas, papeles de envolver, propaganda, etc. Es aconsejable doblar las cajas de manera que ocupen el mínimo espacio dentro del contenedor y también retirar las grapas, los canutillos y los plásticos que vengan incorporados en el papel y cartón. Si están manchados de residuos orgánicos, como por ejemplo las servilletas de papel, no deben ir en este contenedor.
  • Contenedor verde (vidrio): En este contenedor se depositan envases de vidrio. Pero se debe tener en cuenta que no se puede depositar bombillas, frascos de medicamentos, gafas, jarrones, tazas, loza, lunas de automóviles, porcelana o cerámica, tapones, chapas o tapas de los propios tarros o botellas de vidrio, tubos y fluorescentes.[10]
  • Contenedor rojo o puntos limpios (desechos peligrosos): Se depositan residuos considerados peligrosos, como teléfonos móviles, insecticidas, pilas o baterías, aceite comestible o aceite de vehículos, jeringas, latas de aerosol, etc.
  • Contenedor naranja: aceite de cocina usado.
  • Contenedor específico en farmacias: para la recuperación de los medicamentos caducados o que ya no se utilizarán, incluyendo los envases adecuados.

Reciclaje en México

En México, el reciclaje se encuentra regulado principalmente por la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR), la cual establece lineamientos sobre separación, recolección y valorización de residuos. Esta norma distingue entre residuos de manejo especial, sólidos urbanos y peligrosos, promoviendo su reciclaje o aprovechamiento energético.[12]

Datos de organizaciones como ECOCE revelan que en 2023 se recolectaron más de 120 mil toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, con un 37 % de tasa promedio de reciclaje en plásticos postconsumo en el país.[13]​ Además, se han impulsado programas de concienciación bajo el modelo de las 3R del reciclaje.[14]

Regla de las 3R

Tratamiento de residuos, con las 3 R (reducir, reutilizar, reciclar)
Contenedores selectivos de recolección de residuos en Sevilla, España

Aunque clásicamente se ha hablado de las 3R, esta regla ha evolucionado en distintos marcos legislativos y programas de sostenibilidad. Actualmente, la clasificación se ha extendido hasta incluir siete erres:

[15]
  • Reducir: reducir el consumo y optar por alternativas que generen menos residuos.
  • Reutilizar: reutilizar productos siempre que sea posible.
  • Reparar: reparar en lugar de desechar.
  • Reciclar: reciclar los materiales que ya no podemos reutilizar o reparar.
  • Repensar: sobre todo, en los hábitos de consumo y alternativas más sostenibles.
  • Recuperar: materiales valiosos al final de su vida útil.
  • Responsabilizarse: asumir la responsabilidad e las acciones y su impacto en el medio ambiente y buscar que estas opciones sean positivas.

Formas de reciclaje

  • Reciclaje de bombillas y lámparas
  • Reciclaje de ropa
  • Reciclaje de juguetes

Tipos de reciclaje

El reciclaje puede clasificarse en tres tipos principales, cada uno definido por el proceso de transformación que sufren los materiales y el tipo de productos que resultan de dicho proceso:[18][19]

  • Reciclaje Primario o reciclaje de ciclo cerrado: implica la reutilización de materiales sin alterar significativamente su forma original o composición química. Este proceso mantiene la calidad del material reciclado, permitiendo que sea utilizado nuevamente en la misma aplicación o en una muy similar. Un ejemplo típico es el reciclaje de botellas de plástico PET, que se transforman nuevamente en botellas de PET. Este tipo de reciclaje es ideal para materiales que pueden ser fácilmente reprocesados sin pérdida de integridad estructural o calidad.
  • Reciclaje Secundario: transforma materiales reciclados en productos diferentes de los originales. Aunque el material base no sufre un cambio químico significativo, su forma y propiedades pueden ser alteradas para adaptarse a nuevas aplicaciones. Aunque este proceso puede extender la vida útil del material, a menudo implica una reducción en la calidad o las propiedades del material reciclado. Un ejemplo de reciclaje secundario es la conversión de botellas de plástico en fibras textiles o materiales de construcción.
  • Reciclaje Terciario o de ciclo abierto: también denominado reciclaje químico, este proceso descompone los materiales reciclados a nivel molecular para producir sustancias básicas que pueden ser utilizadas para fabricar nuevos productos. Este tipo de reciclaje es más complejo y a menudo más costoso que los otros dos, pero es particularmente útil para materiales que no pueden ser reciclados de manera efectiva mediante métodos primarios o secundarios. Un ejemplo es la pirólisis de plásticos, donde los polímeros se descomponen en sus monómeros originales para ser reutilizados en la fabricación de nuevos plásticos o combustibles.

Gestión de residuos

En España la gestión de residuos[5]​ está regulada según la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, que excluye de su ámbito las emisiones a la atmósfera que estén reguladas en la Ley 34/2007, de 15 de noviembre, de calidad del aire y protección de la atmósfera, los suelos no contaminados excavados en ciertas condiciones, los residuos radiactivos, los explosivos desclasificados, algunas materias fecales, paja y otro material natural, agrícola o silvícola, no peligroso, utilizado en explotaciones agrícolas y ganaderas, en la silvicultura o en la producción de energía a base de esta biomasa, mediante procedimientos o métodos que no pongan en peligro la salud humana o dañen el medio ambiente, como las quemas incontroladas o cercanas o que se extiendan sus humos y material particulado a poblaciones.

Asimismo, no resulta de aplicación a ciertos tipos de residuos, siempre y cuando se regulen por otra normativa comunitaria, como son las aguas residuales, los subproductos animales (salvo cuando se destinen a la incineración,[2]​ a los vertederos[3]​ o sean utilizados en una planta de biogás o de compostaje), ciertos cadáveres de animales y los residuos mineros (es decir, los residuos resultantes de la prospección, de la extracción, del tratamiento o del almacenamiento de recursos minerales, así como de la explotación de canteras cubiertos por el Real Decreto 975/2009).

La Ley de Residuos tiene por objeto fomentar, por este orden, su prevención, reutilización, reciclado y otras formas de valorización, evitando la incineración[2]​ y asegurando que los destinados a operaciones de eliminación reciban un tratamiento adecuado, y contribuir a un desarrollo sostenible de esta actividad.[20]

La Ley establece los siguientes objetivos, para antes de 2020:

  • La cantidad de residuos domésticos y comerciales destinados a la preparación para la reutilización y el reciclado para las fracciones de papel, metales, vidrio, plástico, biorresiduos u otras fracciones reciclables deberá alcanzar, en conjunto, como mínimo el 50% en peso.
  • La cantidad de residuos no peligrosos de construcción y demolición destinados a la preparación para la reutilización, el reciclado y otra valorización de materiales, con exclusión de los materiales en estado natural definidos en la categoría 17 05 04 de la lista de residuos, deberá alcanzar como mínimo el 70% en peso de los producidos.

Respecto a la eliminación, se indica que las autoridades ambientales en su respectivo ámbito competencial se asegurarán de que, cuando no se lleve a cabo la recogida de los residuos por métodos eficientes, los residuos se sometan a operaciones de eliminación seguras adoptando las medidas que garanticen la protección de la salud humana y el medio ambiente, siendo preferible la trituración al incinerado de acuerdo con la escala de valorización de la ley. Los residuos deberán ser sometidos a tratamiento previo a su eliminación, salvo que el tratamiento de los mismos no sea técnicamente viable o no quede justificado por razones de protección de la salud humana y del medio ambiente.

La gestión de residuos es un conjunto de actividades que engloban las operaciones de recogida de residuos, el transporte y el tratamiento de los residuos.

La recogida de residuos se hace mediante contenedores urbanos, en ecoparques o puntos limpios para los residuos urbanos peligrosos y mediante gestores de residuos privados en las empresas.

El transporte de residuos se hacen en camiones de gran tonelaje para hacer más eficiente el mismo.

El tratamiento de residuos es tan amplio como residuos hay, pero en general hay 2 tipos:

  1. Valorización de residuos, cuando se obtiene algo de esos residuos: por ejemplo, el mismo material reciclado o energía
  2. Eliminación de residuos, cuando no se puede obtener nada y nos deshacemos del residuo, por ejemplo, un depósito controlado

Beneficios y costos

Según el Estudio de Información Económica de Reciclaje de Estados Unidos, hay más de 50 000 establecimientos de reciclaje que han creado más de un millón de empleos en los EE. UU.[21]

Años después de que la Ciudad de Nueva York declarara que la implementación de programas de reciclaje sería "un drenaje en la ciudad", los líderes de la Ciudad de Nueva York se dieron cuenta de que un sistema eficiente de reciclaje podría salvar a la ciudad más de 20 millones de dólares.[22]

Solo la industria del reciclaje automotriz en Estados Unidos emplea alrededor de 100 000 personas por año.[23]

Críticas y respuestas

Gran parte de la dificultad inherente al reciclaje proviene del hecho de que la mayoría de los productos no están diseñados pensando en el reciclaje. En Estados Unidos, alrededor del 6 al 7 por ciento del plástico se recicla.[24]​El concepto de diseño sostenible busca resolver este problema, y fue expuesto en el libro de 2002 De la cuna a la cuna. Rediseñando la forma en que hacemos las cosas, del arquitecto William McDonough y el químico Michael Braungart. Ellos proponen que todo producto (y todo el empaque que requiera) debería tener un ciclo completo de “bucle cerrado” planificado para cada componente: una forma en la que cada parte regrese al ecosistema natural mediante la biodegradación o se recicle indefinidamente.[25][26]

El reciclaje completo es imposible desde un punto de vista práctico. En resumen, las estrategias de sustitución y reciclaje solo retrasan el agotamiento de los recursos no renovables y, por lo tanto, pueden ganar tiempo en la transición hacia una sostenibilidad verdadera o sólida, la cual, en última instancia, solo está garantizada en una economía basada en recursos renovables.[27]

Aunque el reciclaje desvía los desechos para que no entren directamente en los vertederos, el reciclaje actual no recupera los componentes dispersivos. Los críticos creen que el reciclaje completo es impracticable, ya que los desechos altamente dispersos se diluyen tanto que la energía necesaria para su recuperación se vuelve cada vez más excesiva.

Al igual que en la economía ambiental, se debe tener cuidado para garantizar una visión completa de los costos y beneficios involucrados. Por ejemplo, los envases de cartón para productos alimenticios se reciclan más fácilmente que la mayoría de los plásticos, pero son más pesados de transportar y pueden generar más desperdicio por deterioro del producto.[28]​Los costos económicos pueden incentivar el fraude.[29]

Beneficios ambientales netos

Fardos de acero prensado listos para ser transportados a la fundición.

Los críticos cuestionan los beneficios económicos y ambientales netos del reciclaje en comparación con sus costos, y sugieren que los defensores del reciclaje a menudo empeoran las cosas y sufren de sesgo de confirmación. En concreto, los críticos argumentan que los costos y la energía utilizados en la recolección y el transporte restan (e incluso superan) los costos y la energía ahorrados en el proceso de producción; además, que los empleos creados por la industria del reciclaje pueden no compensar los empleos perdidos en la tala, la minería y otras industrias relacionadas con la producción; y que materiales como la pulpa de papel solo pueden reciclarse unas pocas veces antes de que la degradación del material impida seguir reciclando.[30]

La cantidad de energía que se ahorra mediante el reciclaje depende del material que se recicle y del tipo de método de contabilización de energía que se utilice. Una contabilización correcta de esta energía ahorrada puede lograrse mediante un análisis de ciclo de vida utilizando valores energéticos reales y, además, la exergía, que es una medida de cuánta energía útil puede aprovecharse. En general, se necesita mucha menos energía para producir una unidad de masa de materiales reciclados que para fabricar la misma masa de materiales vírgenes.[31][32][33]

Algunos investigadores utilizan el análisis de emergía, por ejemplo, presupuestos para calcular la cantidad de energía de un tipo (exergía) que se requiere para fabricar o transformar cosas en otro tipo de producto o servicio. Los cálculos de emergía tienen en cuenta factores económicos que pueden modificar los resultados puramente basados en la física. Utilizando análisis de ciclo de vida con emergía, los investigadores han concluido que los materiales con altos costos de refinación tienen el mayor potencial de ofrecer grandes beneficios del reciclaje. Además, la mayor eficiencia de emergía se obtiene en los sistemas orientados al reciclaje de materiales, donde los materiales están diseñados para volver a su forma y propósito originales; seguidos por los sistemas de reutilización adaptativa, donde los materiales se reciclan en un tipo diferente de producto; y luego los sistemas de reutilización de subproductos, donde partes de los productos se usan para fabricar un producto completamente distinto.[34]

La Administración de Información Energética (EIA) afirma en su sitio web que “una fábrica de papel utiliza un 40 % menos de energía para fabricar papel a partir de papel reciclado que para hacerlo a partir de madera fresca”.[35]​Algunos críticos sostienen que se necesita más energía para producir productos reciclados que para desecharlos mediante métodos tradicionales de vertedero, ya que la recolección domiciliaria de reciclables a menudo requiere un segundo camión de basura. Sin embargo, los defensores del reciclaje señalan que se elimina la necesidad de un segundo camión maderero cuando el papel se recoge para reciclarse, por lo que el consumo neto de energía es el mismo. Un análisis de ciclo de vida con emergía sobre el reciclaje reveló que la ceniza volante, el aluminio, el árido de hormigón reciclado, el plástico reciclado y el acero presentan mayores índices de eficiencia, mientras que el reciclaje de la madera genera la proporción de beneficio más baja. Por lo tanto, la naturaleza específica del proceso de reciclaje, los métodos utilizados para analizarlo y los productos involucrados influyen en los presupuestos de ahorro energético.[34]

Es difícil determinar la cantidad de energía consumida o producida en los procesos de eliminación de desechos en términos ecológicos más amplios, donde las relaciones causales se disipan en complejas redes de flujo de materiales y energía.

Las ciudades no siguen todas las estrategias del desarrollo de los ecosistemas. Las rutas biogeoquímicas se vuelven bastante lineales en comparación con los ecosistemas silvestres, con un reciclaje reducido, lo que da lugar a grandes flujos de desechos y bajas eficiencias energéticas totales. En cambio, en los ecosistemas silvestres, los desechos de una población son los recursos de otra, y la sucesión ecológica da lugar a una explotación eficiente de los recursos disponibles. Sin embargo, incluso las ciudades modernizadas pueden encontrarse todavía en las primeras etapas de una sucesión que podría tardar siglos o milenios en completarse.[36]

La cantidad de energía utilizada en el reciclaje también depende del tipo de material que se recicle y del proceso empleado para hacerlo. En general, se acepta que el aluminio consume mucha menos energía cuando se recicla que cuando se produce desde cero. La EPA afirma que “reciclar latas de aluminio, por ejemplo, ahorra el 95 % de la energía necesaria para producir la misma cantidad de aluminio a partir de su fuente virgen, la bauxita”.[37][38]​En 2009, más de la mitad de todas las latas de aluminio producidas provinieron de aluminio reciclado.[39]​De manera similar, se ha estimado que el acero nuevo producido con latas recicladas reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en un 75 %.[40]

Cada año, se extraen millones de toneladas de materiales de la corteza terrestre y se procesan en bienes de consumo y de capital. Después de décadas o siglos, la mayoría de estos materiales se “pierden”. Con la excepción de algunas obras de arte o reliquias religiosas, ya no participan en el proceso de consumo. ¿Dónde están? El reciclaje es solo una solución intermedia para dichos materiales, aunque sí prolonga el tiempo de permanencia en la antrósfera. Por razones termodinámicas, sin embargo, el reciclaje no puede evitar la necesidad final de un sumidero definitivo.[41]

El economista Steven Landsburg ha sugerido que el único beneficio de reducir el espacio en los vertederos se ve superado por la energía requerida y la contaminación resultante del proceso de reciclaje.[42]​Sin embargo, otros han calculado mediante evaluación del ciclo de vida que producir papel reciclado utiliza menos energía y agua que la cosecha, el despulpado, el procesamiento y el transporte de árboles vírgenes. Cuando se utiliza menos papel reciclado, se necesita energía adicional para crear y mantener bosques cultivados hasta que estos sean tan autosostenibles como los bosques vírgenes.

Otros estudios han mostrado que el reciclaje en sí mismo es ineficiente para lograr el “desacoplamiento” del desarrollo económico respecto al agotamiento de materias primas no renovables, necesario para el desarrollo sostenible.[43]​Los flujos internacionales de transporte o reciclaje de materiales a través de “…diferentes redes comerciales de los tres países resultan en distintos flujos, tasas de degradación y retornos potenciales de reciclaje”.[44]​A medida que el consumo global de recursos naturales crece, su agotamiento es inevitable. Lo máximo que el reciclaje puede hacer es retrasarlo; el cierre completo de los ciclos materiales para lograr un reciclaje del 100 % de los no renovables es imposible, ya que los micro-materiales se dispersan en el ambiente causando daños severos a los ecosistemas del planeta.[45][46][47]​Históricamente, esto fue identificado como la ruptura metabólica por Karl Marx, quien señaló la tasa de intercambio desigual entre la energía y los nutrientes que fluyen desde las zonas rurales para alimentar las ciudades urbanas, generando desechos que degradan el capital ecológico del planeta, como la pérdida de producción de nutrientes en el suelo.[48][49]​La conservación de energía también conduce a lo que se conoce como la paradoja de Jevons, donde las mejoras en la eficiencia energética reducen el costo de producción y provocan un efecto rebote, aumentando las tasas de consumo y el crecimiento económico.[47][50]

Símbolo del reciclaje

Punto de reciclaje de la Universidad Tecnológica de Gdansk

El logo es un icono medioambiental y un clásico del mundo del diseño gráfico; actualmente es utilizado en todo el mundo para identificar a los productos que son reciclables.

Fue creado por el estadounidense Gary Anderson en 1970, como parte de un concurso convocado por la Container Corporation of America, una empresa papelera con sede en Chicago, Estados Unidos.

La compañía lanzó el certamen, entre otras cosas, como parte de las actividades que se organizaron durante el Día de la Tierra que comenzó a celebrarse ese mismo año. Anderson, originario de Honolulu, Hawái, tenía 23 años y acababa de graduarse de la carrera de arquitectura.

Su diseño se inspiró en la Banda de Möbius, que es una superficie con una sola cara y un único borde, así como en el trabajo del artista neerlandés M. C. Escher.[cita requerida]

El premio se anunció durante la Conferencia Internacional de Diseño de Aspen (IDCA) y Anderson obtuvo una beca por 2500 dólares, la cual utilizó para estudiar un año en la Universidad de Suecia.[cita requerida]

El símbolo se utiliza ahora en todo el mundo, con diferentes variaciones, para identificar los productos reciclables, así como para representar las tres "R" que impulsan los ecologistas: reducir, reutilizar y reciclar.

En 1988, la Asociación de la Industria de los Plásticos en Estados Unidos tomó como base esta imagen para crear un código que permite saber cuál es el material predominante en la fabricación de un producto y, por tanto, identificar la complejidad de su reciclaje. Este código utiliza una escala del uno al siete e identifica una serie de plásticos.

El uno es para aquellos productos elaborados con tereftalato de polietileno (PET) y que son los más fáciles de reciclar. La dificultad del reciclaje aumenta con la escala hasta el número siete, el cual se emplea para aquellos productos fabricados con materiales de plástico realmente difíciles de reciclar. El número que le corresponde a cada material se encuentra dentro del símbolo de reciclaje, las tres flechas creadas por Gary Anderson.

Véase también

Referencias

  1. «Qué es reciclaje: Definición, beneficios e importancia». 24 de mayo de 2025. Consultado el 30 de octubre de 2025. 
  2. a b c Jean Paul Hemmerling (2020). «¿Qué es la incineración?». Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  3. a b Sandra Ropero Portillo (2020). «Vertederos: qué son, tipos y consecuencias». Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  4. Ecodes. «Qué son los gases de efecto invernadero». Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  5. a b c Javier Sánchez (2020). «Qué son los residuos sólidos y cómo se clasifican». Consultado el 10 de noviembre de 2021. 
  6. «Qué es el Reciclaje 2025». MAQUITULS. 12/11/2025. 
  7. «Gestión eficiente de residuos urbanos en México y España». claude.ai. 2024. 
  8. Del Val, A., & Jiménez, A. (1991). Reciclaje: manual para la recuperación y el aprovechamiento de las basuras.
  9. «Copia archivada». Archivado desde el original el 17 de abril de 2015. Consultado el 12 de abril de 2015. 
  10. Informe técnico sobre contenedores de recogida de residuos de envases de vidrio Archivado el 23 de noviembre de 2015 en Wayback Machine.. Ecovidrio.
  11. «Memoria Sadeco año 2009» (PDF). p. 72. Archivado desde el original el 17 de julio de 2018. Consultado el 6 de mayo de 2011. «(...) la materia orgánica (recogida en los contenedores grises) (...)». 
  12. «Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos». Cámara de Diputados. 
  13. «Estadísticas de reciclaje ECOCE México». 
  14. «Las 3R del reciclaje». contenur.mx. 
  15. «Reciclaje: el círculo empresarial perfecto - Pacto Mundial ONU». 
  16. «Reciclaje de metales». 
  17. «Vulcanizado». 
  18. «¿Qué es el reciclaje y por qué es importante reciclar?». Consultado el 23 de septiembre de 2024. 
  19. «Reciclaje: Qué es, Importancia, Tipos y Proceso». 5 de septiembre de 2022. Consultado el 23 de septiembre de 2024. 
  20. Castells, X. E. (2000). Reciclaje de residuos industriales: º Aplicación a la fabricación de materiales para la construcción. Ediciones Díaz de Santos.
  21. «Recycling Benefits to the Economy». Archivado desde el original el 24 de febrero de 2021. Consultado el 8 de junio de 2017. 
  22. «Economic Recycling Benefits and Facts». 
  23. «Hechos y cifras sobre el reciclaje de coches». 
  24. Tracy, Ben. «Critics call out plastics industry over "fraud of plastic recycling"» (en inglés estadounidense). Archivado desde el original el 15 de abril de 2024. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  25. «The truth about recycling». www.economist.com (en inglés). Archivado desde el original el 25 de enero de 2009. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  26. «Fact Sheets on Designing for the Disassembly and Deconstruction of Buildings | US EPA». US EPA (en inglés). Archivado desde el original el 6 de marzo de 2019. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  27. Huesemann, Michael H. (1 de marzo de 2003). «The limits of technological solutions to sustainable development». Clean Technologies and Environmental Policy (en inglés) 5 (1): 21. ISSN 1618-9558. doi:10.1007/s10098-002-0173-8. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  28. Tierney, John. «Recycling Is Garbage». query.nytimes.com. Archivado desde el original el 6 de diciembre de 2008. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  29. Rosenberg, Mike (23 de abril de 2019). «Largest e-recycling fraud in U.S. history sends owners of Kent firm to prison». The Seattle Times (en inglés estadounidense). Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  30. Kahle, Lynn R.; Gurel-Atay, Eda (28 de enero de 2015). Communicating Sustainability for the Green Economy (en inglés). Routledge. ISBN 978-1-317-47402-9. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  31. Morris, Jeffrey (1 de julio de 2005). «Comparative LCAs for Curbside Recycling Versus Either Landfilling or Incineration with Energy Recovery (12 pp)». The International Journal of Life Cycle Assessment (en inglés) 10 (4): 273-284. ISSN 1614-7502. doi:10.1065/lca2004.09.180.10. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  32. Oskamp, Stuart (1995-01). «Resource Conservation and Recycling: Behavior and Policy». Journal of Social Issues (en inglés) 51 (4): 157-177. ISSN 0022-4537. doi:10.1111/j.1540-4560.1995.tb01353.x. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  33. Pimenteira, C. A. P.; Pereira, A. S.; Oliveira, L. B.; Rosa, L. P.; Reis, M. M.; Henriques, R. M. (1 de enero de 2004). «Energy conservation and CO2 emission reductions due to recycling in Brazil». Waste Management 24 (9): 889-897. ISSN 0956-053X. doi:10.1016/j.wasman.2004.07.001. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  34. a b Brown, M. T.; Buranakarn, Vorasun (1 de abril de 2003). «Emergy indices and ratios for sustainable material cycles and recycle options». Resources, Conservation and Recycling 38 (1): 1-22. ISSN 0921-3449. doi:10.1016/S0921-3449(02)00093-9. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  35. «EIA Kids Page - Recycling Paper and Glass». www.eia.doe.gov. Archivado desde el original el 25 de octubre de 2008. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  36. Decker, Ethan H.; Elliott, Scott; Smith, Felisa A.; Blake, Donald R.; Rowland, F. Sherwood (1 de noviembre de 2000). «ENERGY AND MATERIAL FLOW THROUGH THE URBAN ECOSYSTEM». Annual Review of Environment and Resources (en inglés) 25 (Volume 25, 2000): 720. ISSN 1543-5938. doi:10.1146/annurev.energy.25.1.685. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  37. «Municipal Solid Waste - Frequently Asked Questions about Recycling and Waste Management». www.epa.gov. Archivado desde el original el 27 de septiembre de 2006. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  38. Margolis, Nancy (Julio de 1997). «Energy and Environmental Profile of the U.S. Aluminum Industry». www1.eere.energy.gov. Archivado desde el original el 11 de agosto de 2011. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  39. Lerche, Jacqueline (2011). «The Recycling of Aluminum Cans Versus Plastic». Green Living on National Geographic (en inglés). Archivado desde el original el 26 de octubre de 2011. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  40. «Recycling Facts - Can Manufacturers Institute». www.cancentral.com (en inglés). Archivado desde el original el 19 de agosto de 2019. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  41. Brunner, Paul H. (1 de marzo de 1999). «In search of the final sink». Environmental Science and Pollution Research (en inglés) 6 (1): 1-1. ISSN 1614-7499. doi:10.1007/BF02987111. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  42. Landsburg, Steven E. (2012-05). The Armchair Economist: Economics and Everyday Life (en inglés). Simon and Schuster. p. 86. ISBN 978-1-4516-5173-7. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  43. Grosse, François; Mainguy, Gaëll, , (10 de febrero de 2010). «Is recycling “part of the solution”? The role of recycling in an expanding society and a world of finite resources». S.A.P.I.EN.S. Surveys and Perspectives Integrating Environment and Society (en francés) (3.1). ISSN 1993-3800. Archivado desde el original el 5 de abril de 2010. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  44. Sahni, Sahil; Gutowski, Timothy G. (2011-05). «Your scrap, my scrap! The flow of scrap materials through international trade». Proceedings of the 2011 IEEE International Symposium on Sustainable Systems and Technology: 1. doi:10.1109/ISSST.2011.5936853. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  45. Lehmann, Steffen (2011). «Resource Recovery and Materials Flow in the City: Zero Waste and Sustainable Consumption as Paradigms in Urban Development». Sustainable Development Law & Policy (en inglés) 11 (1). Archivado desde el original el 25 de junio de 2021. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  46. Zaman, Atiq Uz; Lehmann, Steffen (2 de noviembre de 2011). «Challenges and Opportunities in Transforming a City into a “Zero Waste City”». Challenges (en inglés) 2 (4): 73-93. ISSN 2078-1547. doi:10.3390/challe2040073. Archivado desde el original el 15 de junio de 2025. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  47. a b Huesemann, M.; Huesemann, J. (2011). Techno-fix: Why Technology Won't Save Us or the Environment. p. 464. Archivado desde el original el 20 de febrero de 2023. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  48. Clark, Brett; Foster, John Bellamy (1 de junio de 2009). «Ecological Imperialism and the Global Metabolic Rift: Unequal Exchange and the Guano/Nitrates Trade». International Journal of Comparative Sociology (en inglés) 50 (3-4): 311-334. ISSN 0020-7152. doi:10.1177/0020715209105144. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  49. Foster, John Bellamy; Clark, Brett; York, Richard (2010-11). The Ecological Rift: Capitalism’s War on the Earth (en inglés). NYU Press. p. 544. ISBN 978-1-58367-218-1. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 
  50. Alcott, Blake (1 de julio de 2005). «Jevons' paradox». Ecological Economics 54 (1): 9-21. ISSN 0921-8009. doi:10.1016/j.ecolecon.2005.03.020. Consultado el 4 de noviembre de 2025. 

Bibliografía

  • Ackerman, Frank.(1997). Why Do We Recycle?: Markets, Values, and Public Policy. Island Press. ISBN 1-55963-504-5, 9781559635042.
  • Lund, H. F. (1996). Manual McGraw-Hill de reciclaje. McGraw-Hill.
  • Porter, Richard C. (2002). The economics of waste. Resources for the Future. ISBN 1-891853-42-2, 9781891853425.
  • Colomar Mendoza, F. J. y Gallardo Izquierdo, A. Tratamiento y gestión de residuos sólidos. Universidad Politécnica de Valencia. Ed. LIMUSA. 2007. ISBN 978-968-18-7036-2.

Enlaces externos

Deja un comentario